viernes, 12 de noviembre de 2010

SEMANA DE NEURO

Esta semana ha sido un poco agobiante y no he tenido ni un minuto de tiempo para escribir!
Pero, ya lo echaba de menos, la verdad…


El post se titula SEMANA DE NEURO, me imagino entonces que ya sabréis por donde van un poco tiros…
Pero antes de empezar a contároslo, creo que deberíais tener una idea de mas o menos como se organizan aquí las cosas:


Vamos a ver: este año tengo un horario el triple mejor q el del año pasado, gracias a dios, ya que ahora entramos a las 8.30 y salimos a las tres, practicas incluidas!! Porque el año pasado era para morirse… había días q entraba a las nueve y no salía hasta las siete, luego tenia muchas horas libres entre medias, y los horarios iban cambiando de una semana para otra… es decir, un caos total.
Este año no, pase lo que pase como muy tarde salgo a las 3, y eso significa poder estar en casa sobre las cuatro, y comer tranquilamente, cosa que agradezco un montón!

A primera hora de la mañana tenemos clase teórica de rayos en la universidad, y luego a las 9 y media, nos vamos al hospital que esta en frente a hacer practicas hasta las 12, y ya de 12 a 3 clases otra vez.
Es un poco lío, porque te pasas la mañana dando paseos uni-hospital, que vale a lo mejor son solo 100 metros, pero es que yo soy un poco vaga, sobre todo ahora que empieza a llegar el frío y da un poco de pereza…




Las practicas están estructuradas en bloques de tres semanas por especialidad, bueno mas bien por asignatura, y estas tres ultimas semanas a mi grupo y a mi nos ha tocado hacer las de Médica.

Lo peor de empezar nuevo bloque es que te pasas el primer día buscando a un tal doctor no se qué, que te han dicho que es el encargado de la asignatura y que es el que se supone que te va a coordinar durante un tiempo, pero claro, tu solo tienes un nombre, y con suerte su especialidad, así que ponte a buscar y preguntar por todo el hospital que es gigante.
Encima cuando se supone que algun alma caritativa (enfermera, medico, auxiliar etc) lo conoce y te dice donde esta su despacho o consulta, por supuesto, nunca está alli. Asi que esa mañana te tiras dos de las tres horas escaleras arriba, escaleras abajo, coge el ascensor… sin mencionar por supuesto que el Príncipe de Asturias es un laberinto enorme, y que yo no fui dotada de un gran sentido de la orientación…
lo siguiente por lo que voy a optar es por descargarme un mapa de Internet o algo asi.



Una vez que encontramos al tal doctor, cada uno pudimos elegir la especialidad a la que queríamos ir durante ese tiempo, así que yo elegí neuro.
¿ por qué? Porque odio la neurología… si, habéis leído bien, la odio. Pero ahora mismo como desgraciadamente me quedó la patología general, estoy estudiando de nuevo o por primera vez, según como se mire, mil y un temas sobre enfermedades del sistema nervioso que los tengo atascados y no hay forma de que pasen. Así que mi planteamiento fue obligarme a ir a las practicas e hincharme a ver pacientes neurológicos, porque como el medico te suele preguntar de vez en cuando cosillas del tipo: bueno señorita explíqueme los síntomas de la hemiseccion medular derecha, y cosas por ese estilo y si no las sabes responder te entra una vergüenza tremenda, y entonces te dice que las debes saber para mañana, así que en cuanto llegas a tu casa  te poner a mirártelo como una loca…
De modo que esa fue mi decisión, obligarme a estudiar la neuro si por las buenas no había funcionado, habría que hacerlo por las malas…








Y bueno, hoy, que he terminado ya la rotación en el servicio, estoy absolutamente sorprendida de lo que me ha fascinado la especialidad, y de lo interesante que me ha resultado estar alli tres semanitas.




He podido ver otro tipo de pacientes completamente distintos a los que había visto hasta ahora, no tenían dolor de barriga, ni la tensión alta, ni asma, ni nada de eso, pero su problema era en muchos casos bastante mas significativo que un gran dolor por haberse roto una pierna por ejemplo, porque en la mayoría de los casos hoy día no existe una cura definitiva.



Sinceramente creo que una gran parte de mi repentino entusiasmo por la neurologia ha sido por culpa del medico con el que pase las consultas.
Está especializado en epilepsia, y ha hecho que cambie 100% la concepción que tenia de esa enfermedad.



Lo que corre por las calles cada día, si nadie tiene un familiar o amigo cercano con este problema, es la idea de la epilepsia como algo peligroso para los demás  “cuidado! Que a ver si le va a dar un ataque epiléptico” suena como algo alarmante. Y  sí, la epilepsia puede ser algo peligroso, pero no para los demás sino para ellos, porque cuando les da una crisis pueden hacerse daño al caer al suelo y golpearse por ejemplo…
Después de esta rotacion, yo personalmente he cambiado totalmente este punto de vista.






Una de las cosas que mas me encantó fue la manera de este doctor de tratar a todos y cada uno de los enfermos que pasaban por su consulta. Trataba a cada uno por igual, sin importar su edad (muchos medicos a veces tienden a no tratar igual de bien a las personas muy mayores, él no), si eran inmigrantes (porque si no lo sabeis Alcalá de Henares junto con parla los dos lugares que reciben mas inmigración de la comunidad de Madrid), o si eran hijos del jefe de servicio y cosas así.

Les dedica a todos el tiempo que necesiten, su sala de espera siempre esta llena pero a el no le importa quedarse media hora o a veces una hora mas de su jornada normal hasta que termina con todos.



 
De todos modos creo lo que mas me gusto de él fué su manera de hablarles. Tengo que admitir que yo en sus consultas no hacía mucho mas que mirar todo, sentada en una silla al lado suyo, pero observando también se aprende, y sobre todo te da tiempo a reflexionar sobre muchas cosas, que posiblemente cuando dentro de un tiempo esté muy ocupada no me de tiempo a hacer.
Realmente me di cuenta de lo asustados que por regla general está cualquier paciente que acude al medico, y mas los que van por un problema neurológico, obviamente.




Todo paciente que entra por la puerta, de entrada tenemos que ser conscientes de que lo mas probable es que tenga miedo, y por lo tanto debemos actuar conforme a ello.

Este es un defecto muy común hoy día entre el personal sanitario, porque cuando ves dia tras dia un paciente tras otro, con problemas mas o menos graves, acabas ignorando el estado de nervios que traen, porque a veces caes en el error de pensar, “bah, cosas peores he visto, lo de este no es nada”, pero eso él no lo sabe. Creo que es bueno recordar que todos hemos estado enfermos alguna vez, y como nos hemos sentido.






Como ya os he dicho mi medico es especialista en epilepsia, y estuve en muchas consultas de gente que acudía por primera vez debido a crisis epilépticas, y no se si fue por coincidencia o estadística pero la mayoría eran mujeres jóvenes de unos treinta años. Nada de personas con otro tipo de deficiencia o cosas así. Gente posiblemente como cualquiera de nosotros.


No se si os haceis a la idea de lo que supone que te diagnostiquen epilepsia, y sobre todo tan joven. Todos venían contando síntomas de perdida de consciencia, junto con convulsiones tras las cuales no se acordaban de nada cuando despertaban y muchas veces se habían mordido la lengua y los carrillos… eso es una crisis.
Realmente no de diagnostica epilepsia como enfermedad hasta haber sufrido dos o mas crisis, pero la probabilidad de que después de haber sufrido una se den mas es muy elevada, por eso el doctor con todo el cariño del mundo les explicaba lo que había ocurrido con mucho detalle.


Les convencía de que pueden y deben hacer su vida completamente normal (tomando una medicación por supuesto para controlar el proceso) pero también les daba muchas recomendaciones paso por paso como que no pueden legalmente conducir hasta llevar mas de un año sin crisis. Él les anima a que no se priven de hacer prácticamente todo lo que han hecho hasta ahora, pero eso si, teniendo un poco de ojo (era su expresión) por ejemplo,  que deben tener cuidado en cosas como no ponerse cerca de la vía cuando están esperando al metro, “ponte dos metros mas atrás, que no te cuesta nada” tambien decía cosas como “¿Qué te apetece darte un baño en tu casa, por supuesto, hazlo!, pero deja la puerta abierta y dile a tu chico que te eche un ojo, que no te cuesta nada…!”



Me acuerdo de una chica que vino embarazada y le había dado un ataque, estaba preocupada como es logico por su bebé, y se puso a llorar…
Me asombró la dulzura con la que la trató, le explico todo, eso si toda la verdad y sin mentirle en ningún momento sobre los riesgos de la medicación sobre el niño, y cosas asi, pero tambien le dio esperanzas y le dijo que tenia que ser fuerte, estar tranquila, y ser cuidadosa.


Siempre acababa su explicaciones preguntando si aun asi les habia quedado alguna duda, animándoles a preguntar cualquier cosa que les viniera a la mente.


Todo esto lo hacia con una serenidad y una seguridad tal que los pacientes salian de ahí confiando en el, quizá un poco aliviados de sus preocupaciones incluso, porque al menos ya saben exactamente en lo que consiste su enfermedad y a lo que se enfrentan, ya no tienen esa incertidumbre sobre el tema.





He aprendido mucho de este doctor. Ojala algún día yo consiga ser asi, y llevar ese nivel de humanidad a mis consultas, porque creo que no debemos olvidar que la principal tarea de un medico siempre es ayudar.
A veces lo hacemos con pastillas, o con cirugía, pero en absolutamente todos los casos también tenemos que ayudar con la palabra y la atención, si no la medicina en muchas ocasiones carece de sentido.
Estoy firmemente convencida de ello.

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